viernes, 29 de noviembre de 2019

Enchufados y delincuentes económicos hicieron su primer Black Friday en Venezuela

Hay que ser bien enchufado al régimen de Maduro, o por lo menos ser un astuto delincuente económico, para salir a comprar en dólares a los centros comerciales, como ocurrió hoy durante el primer Black Friday que hemos tenido en años. En Venezuela los sueldos se mantienen por debajo de los 5 dólares mensuales,  así que toda esa gente que salió a comprar hoy, tiene las manos manchadas.

Si alguien sabe bien lo que es un viernes oscuro -y un lunes, un martes o un domingo-, es un caraqueño: en marzo, Venezuela pasó casi dos semanas entre apagones. Sin embargo, los centros comerciales son oasis en la capital, un vergel que florece entre dólares y que este viernes se dejaron seducir por el “Black Friday”.

Bajo el nombre comercial que ha importado jornadas de consumo de EE.UU., enemigo oficial del Gobierno, centenares de personas cruzaron las puertas de los centros comerciales de Caracas como quien se adentra en una realidad paralela, una en la que la crisis que vive el país se queda en la puerta y se puede olvidar por un momento la realidad que le circunda.
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Son centros comerciales como el Sambil o el Tolón de la capital venezolana que acaban por convertirse en una bola de nieve, esos juguetes infantiles que mantienen la Navidad eternamente presente aunque el más duro de los veranos azote fuera.

“Un centro comercial me llena de otra cosa, de felicidad, tranquilidad, relax, ver cosas lindas, ver gente y tiendas bonitas, bien armadas”, explica a Efe Irma Casquino, una mujer que ha aprovechado la jornada de descuentos aunque no tiene muy claro el nombre ni lo que la motiva.

Sin embargo, cuando sale del centro comercial se encuentra con que “la calle de verdad que da tristeza”, allí solo ve “gente triste como apagados, realmente no pareciera que es Navidad”.

Sin embargo, a su alrededor tiendas nacionales a internacionales hacen su agosto en pleno noviembre. Las filas se multiplican y, lejos de las escenas de locura que se viven en otros países, en Caracas también se deben organizar para los ingresos a las tiendas.

A la puerta de cada uno de los establecimientos que se han sumado a las ofertas de “Black Friday” se planta al menos un empleado de seguridad que, inflexible, solo deja pasar a los compradores por grupos.

Es cierto que en buena medida se debe al espacio pero tampoco la realidad venezolana está ausente.

En Caracas, una de las ciudades más violentas del mundo, cada potencial comprador debe mostrar sus bolsos a las entradas y salidas de las tiendas y si hubiera una avalancha de compradores la tarea de seguridad se complicaría

Enchufados y delincuentes económicos hicieron su primer Black Friday en Venezuela


Fuente: Lapatilla.com 
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